Ya me conocéis, soy Marry Love, una mujer consumida por el deseo, un volcán de pasión que encuentra en la masturbación un ritual diario para alimentar mi fuego interior. Cada día, mis manos recorren mi cuerpo, desatando oleadas de placer que me hacen vibrar. Pero lo que más me enciende es masturbarme frente a mi esposo, sentir sus ojos devorándome mientras la cámara graba cada detalle para nuestros suscriptores de OnlyFans. Ahí comparto mi alma ardiente, casi siempre masturbándome, aunque a veces dejo que veáis cómo me entrego a él, cómo follamos con una intensidad que quema. Esta noche, sin embargo, es para mí, para él, para vosotros, los que os perderéis en mi placer a través de la pantalla.
La penumbra de mi dormitorio es un refugio íntimo, iluminada por el resplandor ámbar de una vela que proyecta sombras danzantes sobre las paredes. Mi esposo está sentado al pie de la cama, en una silla que parece un trono, sus ojos oscuros brillando con un deseo que siento como una caricia ardiente. La cámara, en su trípode, está lista para capturar cada rincón de mi entrega, grabando para OnlyFans y para él, para que pueda revivir este momento, masturbarse viéndome, perdido en el espectáculo de mi cuerpo temblando de éxtasis.
Me recuesto sobre las sábanas de seda, que se deslizan contra mi piel desnuda como un susurro pecaminoso. Mis piernas se abren con una lentitud provocadora, exponiendo mi coño al aire fresco, que roza los labios vaginales hinchados y despierta un cosquilleo que me arranca un suspiro. Mis labios mayores, rosados y brillantes por la humedad que ya se acumula, se separan ligeramente, revelando los pliegues internos, relucientes y sensibles. Su mirada me envuelve, intensa y hambrienta, y la idea de que él me ve ahora, de que vosotros lo haréis después en OnlyFans, hace que mi piel arda con un deseo casi insoportable.
—Esto es para ti —susurro, mi voz un murmullo aterciopelado roto por la excitación. Mis manos, ansiosas y expertas, comienzan su danza. Con la yema de dos dedos, rozo mi clítoris, que se yergue erecto bajo mi toque, un pequeño botón de placer que palpita con cada caricia. Lo acaricio en círculos lentos, suaves al principio, sintiendo cómo se endurece más, cómo se hincha bajo mis dedos, enviando chispas de deleite que recorren mi cuerpo. Con la otra mano, subo a mis tetas, pellizcando mis pezones con una presión firme que los endurece al instante, enviando una corriente eléctrica directo a mi coño, que se contrae de deseo.
Lo miro, veo cómo su mano se mueve sobre su polla, su respiración entrecortada siguiendo el ritmo de mis caricias. La cámara captura cada detalle para OnlyFans: el brillo del sudor en mi piel, el temblor de mis muslos, la forma en que mis dedos frotan mi clítoris erecto, ahora resbaladizo por la humedad que brota de mí. Cambio el ritmo, deslizando dos dedos de mi mano derecha por la longitud de mi coño, rozando los labios vaginales, que se abren como pétalos empapados, y metiéndolos lentamente dentro de mi coño, sintiendo cómo mis paredes internas se cierran alrededor de ellos, cálidas y húmedas. Los muevo adentro y afuera, con un ritmo deliberado, mientras mis dedos rozan también la piel sensible de mi ano, un toque fugaz pero electrizante que hace que mi cuerpo se estremezca.
Mis gemidos llenan la habitación, cada vez más profundos, un canto primal que invita a mi esposo, a vosotros, a uniros a mi éxtasis. —Te siento —gime él, su voz ronca, y esas palabras me empujan más cerca del abismo. Mis dedos vuelven a mi clítoris, frotándolo con una urgencia frenética, mientras mi otra mano sigue pellizcando mis pezones, alternando entre ambos, conectando el placer de mis tetas con el de mi coño en un circuito de fuego. Vuelvo a meter dos dedos en mi coño, ahora empapado, deslizándolos por toda su longitud, rozando los labios vaginales y el borde de mi ano, cada movimiento intensificando la tormenta que se acumula en mi interior.
Mi coño palpita, los labios vaginales hinchados y relucientes, mi clítoris erecto y sensible bajo mis dedos. Siento el placer condensarse, un torbellino que me arrastra hacia el borde. Y entonces, cuando el gusto comienza a venirme, aparto mi mano de mi clítoris, dejando que mi coño se parta en espasmos, liberando mi orgasmo en una explosión de placer. Mis flujos brotan, cálidos y abundantes, saliendo de mí en un torrente que moja las sábanas, mientras mi cuerpo se estremece incontrolablemente. Estallo en un gusto tan potente que me hace temblar durante largos segundos, mis muslos temblando, mi espalda arqueada, un grito roto escapando de mi garganta. Lo miro a través de un velo de éxtasis, viendo cómo él también se rinde, su mano moviéndose rápido, su propio clímax reflejando el mío en una danza compartida.
Me quedo allí, jadeando, mi coño aún palpitando, los labios vaginales brillando con mis flujos, envuelta en las sábanas húmedas. Una sonrisa de satisfacción y complicidad curva mis labios. La cámara sigue grabando, inmortalizando este regalo para OnlyFans, para él, para vosotros, para el fuego que nos une. Me acerco a él, aún temblando, y le susurro: “Siempre nuestro”. Mientras la vela titila, sé que este momento, capturado en cada gota de mi placer, seguirá ardiendo en nosotros, y en todos los que lo vean, mucho después de que la llama se apague.
Me recuesto sobre las sábanas de seda, que se deslizan contra mi piel desnuda como un susurro pecaminoso. Mis piernas se abren con una lentitud provocadora, exponiendo mi coño al aire fresco, que roza los labios vaginales hinchados y despierta un cosquilleo que me arranca un suspiro. Mis labios mayores, rosados y brillantes por la humedad que ya se acumula, se separan ligeramente, revelando los pliegues internos, relucientes y sensibles. Su mirada me envuelve, intensa y hambrienta, y la idea de que él me ve ahora, de que vosotros lo haréis después en OnlyFans, hace que mi piel arda con un deseo casi insoportable.
—Esto es para ti —susurro, mi voz un murmullo aterciopelado roto por la excitación. Mis manos, ansiosas y expertas, comienzan su danza. Con la yema de dos dedos, rozo mi clítoris, que se yergue erecto bajo mi toque, un pequeño botón de placer que palpita con cada caricia. Lo acaricio en círculos lentos, suaves al principio, sintiendo cómo se endurece más, cómo se hincha bajo mis dedos, enviando chispas de deleite que recorren mi cuerpo. Con la otra mano, subo a mis tetas, pellizcando mis pezones con una presión firme que los endurece al instante, enviando una corriente eléctrica directo a mi coño, que se contrae de deseo.
Lo miro, veo cómo su mano se mueve sobre su polla, su respiración entrecortada siguiendo el ritmo de mis caricias. La cámara captura cada detalle para OnlyFans: el brillo del sudor en mi piel, el temblor de mis muslos, la forma en que mis dedos frotan mi clítoris erecto, ahora resbaladizo por la humedad que brota de mí. Cambio el ritmo, deslizando dos dedos de mi mano derecha por la longitud de mi coño, rozando los labios vaginales, que se abren como pétalos empapados, y metiéndolos lentamente dentro de mi coño, sintiendo cómo mis paredes internas se cierran alrededor de ellos, cálidas y húmedas. Los muevo adentro y afuera, con un ritmo deliberado, mientras mis dedos rozan también la piel sensible de mi ano, un toque fugaz pero electrizante que hace que mi cuerpo se estremezca.
Mis gemidos llenan la habitación, cada vez más profundos, un canto primal que invita a mi esposo, a vosotros, a uniros a mi éxtasis. —Te siento —gime él, su voz ronca, y esas palabras me empujan más cerca del abismo. Mis dedos vuelven a mi clítoris, frotándolo con una urgencia frenética, mientras mi otra mano sigue pellizcando mis pezones, alternando entre ambos, conectando el placer de mis tetas con el de mi coño en un circuito de fuego. Vuelvo a meter dos dedos en mi coño, ahora empapado, deslizándolos por toda su longitud, rozando los labios vaginales y el borde de mi ano, cada movimiento intensificando la tormenta que se acumula en mi interior.
Mi coño palpita, los labios vaginales hinchados y relucientes, mi clítoris erecto y sensible bajo mis dedos. Siento el placer condensarse, un torbellino que me arrastra hacia el borde. Y entonces, cuando el gusto comienza a venirme, aparto mi mano de mi clítoris, dejando que mi coño se parta en espasmos, liberando mi orgasmo en una explosión de placer. Mis flujos brotan, cálidos y abundantes, saliendo de mí en un torrente que moja las sábanas, mientras mi cuerpo se estremece incontrolablemente. Estallo en un gusto tan potente que me hace temblar durante largos segundos, mis muslos temblando, mi espalda arqueada, un grito roto escapando de mi garganta. Lo miro a través de un velo de éxtasis, viendo cómo él también se rinde, su mano moviéndose rápido, su propio clímax reflejando el mío en una danza compartida.
Me quedo allí, jadeando, mi coño aún palpitando, los labios vaginales brillando con mis flujos, envuelta en las sábanas húmedas. Una sonrisa de satisfacción y complicidad curva mis labios. La cámara sigue grabando, inmortalizando este regalo para OnlyFans, para él, para vosotros, para el fuego que nos une. Me acerco a él, aún temblando, y le susurro: “Siempre nuestro”. Mientras la vela titila, sé que este momento, capturado en cada gota de mi placer, seguirá ardiendo en nosotros, y en todos los que lo vean, mucho después de que la llama se apague.
por: © Mary Love
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