"Marisa, una chica curvi, con el pelo largo castaño y unos senos voluminosos, cuenta sus fantasías que cumple a medida que se le presenta la ocasión, es una chica muy ardiente y fácil de llegar al orgasmo."
Marisa es una chica de espíritu libre y personalidad vibrante. Su cabello de color castaño y largo cae en suaves ondas sobre sus hombros, lo que resalta su figura curvilínea. A menudo se siente segura de sí misma y disfruta de la atención que recibe. Tiene una sonrisa contagiosa que ilumina cualquier habitación y una risa que hace que todos a su alrededor se sientan cómodos.
En cuanto a sus pensamientos, Marisa es bastante abierta sobre sus deseos y fantasías. Le encanta explorar su sensualidad y no teme compartir lo que le excita. Sueña con encuentros apasionados, donde la conexión emocional es tan intensa como la atracción física. A menudo imagina situaciones en las que puede dejarse llevar, como una escapada romántica a la playa bajo la luna o una noche de baile en un club liberal, donde las miradas se cruzan y la química es palpable.
Sus aventuras son variadas; desde citas inesperadas con desconocidos que se convierten en noches inolvidables de pasión y sexo, hasta escapadas con amigos donde el ambiente es liberal y se práctica el poliamor. Marisa también disfruta de explorar su propia sexualidad a través de la lectura de libros eróticos y el cine para adultos, en especial le gustan películas de sexo con actores y actrices de raza negra, y que los actores estén bien armados. También las películas de lesbianas de raza negra, siempre buscando nuevas formas de satisfacer sus apetitos sexuales cuando está en su casa.
Una de sus fantasías recurrentes incluye tener un encuentro apasionado en un lugar poco convencional, como un ascensor o una terraza con vistas impresionantes, donde la adrenalina del momento añade emoción a su experiencia. Para ella, el orgasmo no solo es físico; también es una liberación emocional que le permite sentirse viva y conectada con su cuerpo.
Marisa es una chica que no tiene miedo de experimentar y explorar, siempre buscando nuevas aventuras que la lleven a descubrir más sobre sí misma y sobre lo que realmente desea en la vida.
Marisa se encuentra en un elegante edificio de oficinas en la zona financiera de Benidorm, vestida con una blusa ajustada y una falda que acentúa sus curvas. Está en un ascensor vacío, cuando de repente, un chico atractivo entra justo antes de que las puertas se cierren. Él esboza una sonrisa encantadora y parece que hay una chispa inmediata entre ellos.
A medida que el ascensor sube, la tensión se vuelve palpable. Marisa siente cómo su corazón late más rápido y su cuerpo responde a la cercanía del chico. Él se acerca un poco más, susurrándole algo divertido que la hace reír. Sin embargo, la broma se convierte en miradas seductoras. La atmósfera se carga de deseo.
Sin pensar demasiado, Marisa da un paso hacia él le coge la cara y lo besa apasionadamente. La adrenalina del momento hace que se sienta viva; el riesgo de ser descubierta añade emoción a la situación. Con cada beso, la conexión crece, y pronto comienzan a tocarse los lugares más sensitivos de sus cuerpos, ella deja al descubierto sus senos para ser acariciados están explorando sus cuerpos, se baja las braguitas dejando su coño expuesto. El se desabrocha el cinturón se baja los pantalones y deja su pene erecto para ser lamido por Marisa.
Dejándose llevar por la pasión alcanzan ella y el un orgasmo orgasmo cargado de adrenalina. Se intercambian los teléfonos y se despiden con un beso.
-------------
El fin de semana después del encuentro en el ascensor, Marisa está en una fiesta en una terraza con vistas espectaculares de la ciudad de Benidorm al atardecer. La música suena suavemente mientras ella disfruta de una copa de Gin tónica, sintiéndose radiante y mojada. De repente, nota a un chico alto, corpulento e intrigante al otro lado de la terraza que no deja de mirarla pasando su lengua por sus labios.
Después de intercambiar miradas durante varios minutos, él se acerca y comienzan a charlar. Se presenta, mi nombre es Marisa dice ella, yo soy Vito, encantado dice el dándole dos besos en las mejillas, ella le corresponde.
La conversación fluye naturalmente entre risas y coqueteos. Al rato, deciden alejarse un poco del bullicio y encontrar un rincón más privado para disfrutar de la compañía sin ser molestados y de las vistas.
Una vez allí, bajo el cielo ya en penumbra teñido de naranja y rosa, Marisa siente cómo la química entre ellos crece, fija la mirada a su entrepierna y nota como su miembro crece dentro de su pantalón; hasta llega a sorprenderse del tamaño que alcanza ese paquete. Eso la excita y comienza a sentir humedad y cosquilleo en su sexo.
Marisa lo agarra por la cintura y pegando su cuerpo al suyo nota en su bajo vientre la dureza de ese bulto; enrreda sus dedos en su melena rizada y arrimando su labios carnosos lo besa apasionadamente metiéndole la lengua y salivando su boca, los deseos del uno y del otro se intensifican.
La brisa suave acaricia sus rostros mientras exploran cada uno los rincones del cuerpo del otro con manos y toques magistrales.
El ambiente de pasión en el aire que los rodea y el paisaje hacen que el momento sea aún más sensual. Marisa y Vito se dejan llevar por sus sensaciones y emociones como si el mundo no existiera y fueran los únicos habitante en este planeta; cada caricia, cada beso, cada toque y roce en ese sitio sensitivo los lleva a los dos más cerca del orgasmo.
Marisa está viviendo ese instante mágico, rodeada por las luces parpadeantes de la ciudad y con el chico que la acaricia, explora cada lugar sensitivo de su cuerpo, con mucha intensidad, pero al mismo tiempo dulzura y delicadeza; Marisa pegada en un rincón, Vito de pie frente a ella baja un poco sus pantalones y con su mano libera su miembro erecto con de 25 cm. duro como una estaca, carnoso y suave que Vito sostiene y acaricia al mismo tiempo. Marisa en un estado sublime de excitación de cara a Vito y encajada en ese rincón que les da privacidad, se desabrocha su blusa hasta la mitad, dejando sus hermosas tetas expuestas para lo que pueda pasar; la brisa del atardecer roza levemente sus pezones y estos se yerguen.
A continuación Marisa se desabrocha el pantalón, bajando sus bragas hasta sus muslos dejando su coño expuesto como una diana; alaga su brazo y atrae a Vito hacia ella, dando unos le es movimientos acomoda la polla en toda la longitud de su raja. Vito una vez siente ese acoplamiento comienza a moverse armónicamente, rozando su clítoris, sus labios, notando la humedad que desprende el sexo de Marisa, su pene erecto y duro roza el ano de Marisa dilatándolo en cada roce pidiendo ser penetrado ---pero eso queda para otra ocasión---; está postura les produce a los dos un placer explosivo, gimen y jadean tapándose la boca el uno al otro, los dos agarrados por la cintura y pegados como lapas, notan como el coño de Marisa convulsiona y lo siente caliente; la polla de Vito con la excitación engorda y se endurece aún más, ella la nota, liberando toda su leche contenida. Al sentir Marisa como el semen caliente moja su coño libera su orgasmo y se corre mientras el termina de vaciarse dentro de ella.
Ambas fantasías llevadas a cabo reflejan su deseo de experimentar momentos llenos de pasión y emoción, donde puede dejarse llevar sin restricciones ni miedos. Es libre y solo responsable con sus propios compromisos personales.



Comentarios
Publicar un comentario