
CAPITULO UNO
Una Noche de Pasión y Descubrimiento
Francis y Lisa, dos amigas con una curiosidad por explorar sus deseos íntimos, pasan una noche intensa en casa de Fran. La noche incluye una película porno de lesbianas, juguetes sexuales y una exploración mutua de sus cuerpos, llevándolas a una conexión profunda y erótica.
Francis, una joven de cabello castaño y ojos vivaces, había preparado todo cuidadosamente. En su habitación, la pantalla del televisor ya estaba encendida, mostrando los créditos iniciales de una película porno de lesbianas. La elección del filme no había sido casual; ambas compartían una atracción secreta por el erotismo femenino, y esta era la excusa perfecta para explorar sus fantasías.
Mientras esperaba a Lisa, Francis se aseguraba de que todo estuviera en su lugar. La habitación estaba iluminada tenuemente por las luces indirectas, creando una atmósfera íntima y sensual. En la mesita de noche, una botella de vino tinto y dos copas esperaban a ser disfrutadas, y sobre la cama, una variedad de juguetes sexuales yace en un cofre de seda, esperando a ser descubiertos.
Lisa llegó puntual, como siempre. Su presencia llenó la habitación con una energía vibrante. Su cabello rubio y su figura esbelta contrastaban con la morena y curvilínea Francis. Ambas se saludaron con un abrazo cálido, sintiendo la electricidad de la anticipación en sus cuerpos.
"¿Todo listo para nuestra noche de chicas?", preguntó Lisa con una sonrisa pícara.
"Absolutamente", respondió Francis, guiñándole un ojo. "Solo espera a que veas lo que tengo preparado".
Se sentaron en la cama, frente al televisor, mientras la película comenzaba a desarrollarse. La trama era simple: dos hermosas mujeres, con cuerpos esculturales, se encontraban en un lujoso apartamento, preparándose para una noche de pasión. La cámara las seguía con movimientos lentos y sugerentes, captando cada detalle de su intimidad.
Las protagonistas de la película se miraban a los ojos, sonriendo con complicidad, mientras se despojaban lentamente de su ropa. Sus pechos firmes y erectos quedaron al descubierto, provocando suspiros de placer en las espectadoras. Francis y Lisa no podían apartar la mirada de la pantalla, sintiendo cómo su excitación crecía con cada escena.
"¿Te imaginas ser una de ellas?", susurró Lisa, mientras su mano se deslizaba por el muslo de Francis, acercándose peligrosamente a su entrepierna.
Francis se estremeció ante el contacto, pero no se apartó. "Me encantaría", respondió, sintiendo cómo su corazón latía con fuerza. "Podríamos ser nosotras en la pantalla, explorando nuestros cuerpos".
La película continuaba, y las mujeres en la pantalla se besaban apasionadamente, sus lenguas danzando en un ritmo sensual. Sus manos exploraban cada curva, cada pliegue de la piel, provocando gemidos de placer que resonaban en la habitación.
Lisa se inclinó hacia Francis, sus rostros a pocos centímetros de distancia. "Podemos hacer esto realidad", susurró, antes de unir sus labios en un beso suave y exploratorio.
Francis respondió con entusiasmo, abriendo su boca para recibir la lengua de Lisa. Sus manos se enredaron en el cabello de la rubia, mientras sus cuerpos se acercaban, sintiendo el calor que emanaba de sus pieles. El beso se intensificó, convirtiéndose en una batalla de lenguas y gemidos ahogados.
Apartándose por un momento, Francis miró a Lisa a los ojos, viendo la pasión reflejada en su mirada. "No sabía que esto era lo que querías", dijo Francis, su voz entrecortada por la emoción.
"Siempre lo he querido", respondió Lisa, acariciando el rostro de Francis con ternura. "Pero nunca me atreví a decirlo. Pensé que quizás tú no sentías lo mismo".
Francis sonrió, sintiendo una oleada de alivio y deseo. "Me alegra que hayas decidido hablar. No sabes cuánto he fantaseado con esto".
Sin más palabras, Francis se inclinó y comenzó a besar el cuello de Lisa, dejando suaves marcas de sus labios. Sus manos se movían con delicadeza, desabrochando los botones de la blusa de su amiga, revelando su delicada lencería negra.
Lisa arqueó su espalda, ofreciendo su cuerpo a Francis. "Toma lo que quieras", susurró, su voz ronca por la excitación.
Francis deslizó sus manos por debajo de la lencería, acariciando los pechos de Lisa, sintiendo su firmeza y su calor. Los pezones de Lisa se endurecieron bajo su tacto, y ella emitió un gemido suave, invitando a Francis a continuar.
Con movimientos lentos y deliberados, Francis bajó la lencería de Lisa, exponiendo su cuerpo desnudo a la luz tenue de la habitación. Los pechos de Lisa se erguían orgullosos, sus pezones rosados y erectos, mientras su vientre plano y sus caderas anchas invitaban a ser exploradas.
"Eres tan hermosa", murmuró Francis, admirando la belleza de su amiga. "No puedo creer que esté haciendo esto contigo".
Lisa sonrió, su rostro iluminado por la pasión. "Hazme tuya, Francis. Demuéstrame lo que has estado imaginando".
Francis obedeció, inclinándose para tomar un pezón de Lisa entre sus labios, chupándolo suavemente mientras lo rodeaba con su lengua. Lisa gimió, su cuerpo arqueándose hacia Francis, buscando más placer.
Mientras Francis continuaba su exploración oral, su mano se aventuró hacia la humedad entre las piernas de Lisa. Encontró su clítoris, ya hinchado y sensible, y comenzó a masajearlo con movimientos circulares, provocando oleadas de placer en el cuerpo de su amiga.
"Oh, Francis, sí", gemía Lisa, sus manos aferrándose a las sábanas. "No pares, por favor".
Francis intensificó sus caricias, sintiendo cómo el cuerpo de Lisa temblaba bajo sus manos. Su lengua y dedos trabajaban en perfecta sincronía, llevando a Lisa a un estado de éxtasis.
La película en el televisor continuaba, mostrando a las actrices en posiciones cada vez más explícitas, pero Francis y Lisa ya no prestaban atención. Su propia escena era mucho más real, más apasionada.
Lisa alcanzó su primer orgasmo, su cuerpo convulsionándose bajo el tacto experto de Francis. Gritos de placer llenaron la habitación, mezclándose con los gemidos de las actrices en la pantalla.
"Eres increíble", jadeó Lisa, mientras su cuerpo se relajaba lentamente. "Nunca había sentido algo así".
Francis sonrió, satisfecha por haberle dado tanto placer a su amiga. "Esto es solo el comienzo", prometió, mientras se movía para situarse entre las piernas de Lisa.
Con delicadeza, Francis separó los muslos de Lisa, exponiendo su coño húmedo y rosado. La vista era tentadora, y Francis no pudo resistirse a la invitación. Se inclinó y lamió suavemente los labios vaginales, saboreando la esencia de su amiga.
Lisa gimió, su cuerpo reaccionando instantáneamente al contacto. "Oh, Francis, así... justo ahí", susurró, guiando la lengua de Francis hacia su punto más sensible.
Francis obedeció, concentrando sus esfuerzos en el clítoris de Lisa, lamiéndolo y succionándolo con delicadeza. Sus dedos se aventuraron dentro de la cavidad húmeda, encontrando el punto exacto que hacía que Lisa se retorciera de placer.
"Más, Francis, más", suplicaba Lisa, sus manos agarrando las sienes de Francis, empujándola más adentro.
Francis obedeció, aumentando el ritmo de sus caricias, sintiendo cómo el cuerpo de Lisa se tensaba y se relajaba en un ciclo interminable de placer. Los gemidos de Lisa llenaban la habitación, mezclándose con los sonidos de la película, creando una banda sonora erótica.
La segunda oleada de orgasmo llegó, golpeando a Lisa con una fuerza inesperada. Su cuerpo se arqueó, sus caderas levantándose del colchón, mientras gritaba el nombre de Francis en medio de la pasión.
Francis se detuvo, permitiendo que Lisa se recuperara de la intensidad del momento. La rubia respiraba agitadamente, su cuerpo brillando con una capa de sudor, sus ojos cerrados en un éxtasis post-orgásmico.
"¿Estás bien?", preguntó Francis, su voz suave y preocupada.
Lisa abrió los ojos, su mirada llena de deseo y satisfacción. "Mejor que bien", respondió, sonriendo. "Sigue, por favor. No quiero que pares".
Francis sonrió, complacida por la petición de su amiga. Sabía que la noche había sido solo el comienzo de una aventura erótica que ambas habían deseado en secreto.
Con renovada energía, Fran se inclinó de nuevo, sumergiéndose en el cuerpo de Lisa, explorando cada rincón de su intimidad con su lengua y dedos, mientras la película continuaba en la pantalla, proporcionando un telón de fondo erótico a su propia historia de pasión y descubrimiento.
por: Mary Love
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