Raúl,
decidió visitar a su amigo Marcos pues tenia que comunicarle una
noticia sobre el club ciclista. Sin embargo, al llegar a su casa
Marta -la esposa de Marcos- le comunico que Marcos estaba de viaje y
tardaría en volver tres días, esbozando una sonrisa cálida y una
mirada que parecía esconder un secreto.
“Pero
pasa Raúl, no te quedes en la puerta, y refrescare un poco, pues con
este calor”, le dijo Marta. Raúl sin pensarlo dos veces acepto la
invitación.
Para
romper el hielo Marta le pregunto que como llevaba lo de vivir
solo...”bien, voy adaptándome”, le contesto él.
La
conversación iba fluyendo con facilidad, y pronto comenzaron a reír
a carcajadas por una anécdota que Raúl contaba que le había
ocurrido cocinando.
Raúl
no podía evitar fijarse en su belleza, se la comía con la vista,
su cabello castaño brillante caía en suaves ondas sobre sus
hombros, y sus ojos resplandecían con una chispa traviesa. La
tensión en el aire se hacía palpable. Vestida con una camiseta
ajustada de tirantes dejaba traslucir sus pezones y un pantaloncito
corto que marcaba su labios de la vagina.
Después de un
rato, Marta le ofreció a Raúl una bebida fría. Mientras ella se
movía por la cocina, él la observaba, sintiendo cómo se ponía
cachondo y su pene comenzaba a moverse. Cuando ella regresó se dio
cuenta de que Raúl estaba algo turbado, sus manos tocaron
ligeramente las de el al pasarle el vaso.
Ese
roce encendió algo en ambos.
Sin poder resistir más la
atracción, Raúl se acercó a Marta y la miró a los ojos, ella
sonrió tímidamente y, en un impulso compartido sus bocas se
encontraron en un beso apasionado. Fue un beso que desató todas las
emociones reprimidas, llenando el espacio entre ellos de pasión y
deseo.
Marta lo invitó a pasar al salón, donde la luz
suave creaba un ambiente intimo. Se sentaron juntos en el sofá y,
mientras la conversación continuaba sus manos comenzaron a explorar
los cuerpos del otro, como si cada toque fuera una promesa. Sus
respiraciones se alteran, se vuelven menos honda, precipitada, llena
de expectación.
La
tensión sexual aumentaba con cada segundo que pasaba. Raúl la
desnuda, toma el rostro de Marta entre sus manos y la besa
nuevamente, esta vez con más fervor alarga sus manos y le coge los
pechos desnudos, y los pezones se yerguen bajo su tacto. Marta dio un
suspiro.
“Levanta
los brazos y cógete a mi cabeza”, le susurra Raúl al
cuello.
Ella obedece de inmediato y sus pechos se elevan y se
acomodan en sus manos; los pezones se le endurecen aún más. Hunde
los dedos en su cabeza y, con mucha delicadeza, le tira del suave y
sexy pelo. Ladea la cabeza para facilitarle el acceso al
cuello.
Mmm..., la ronronea detrás de la oreja mientras
empieza a pellizcarle los pezones de nuevo con sus dedos largos,
imitando los movimientos de sus manos en su pelo.
“Percibo
con nitidez la sensación en la entrepierna”, le dice Marta dando
un gemido.
“¿Quieres que te haga correrte así?”, le
susurra Marcos en la oreja.
Ella arquea la espalda para
acomodar sus pechos a sus manos expertas. “Te gusta esto, ¿verdad,
Marta?, le dice. “Mmm...” dilo. Continúa la tortura lenta y
sensual, pellizcande suavemente.
“Si”, susurra Marta
“Sí,
¿qué? Dime”, le inquiere el
“Si”...si, sigue y no pares le
dice Marta gritando de placer. La pellizca con mas fuerza, y su
cuerpo se retuerce convulso contra el suyo.
Marta
jadea por el exquisito y agudo dolor placentero que le produce. Lo
nota pegado a ella. Gime mas fuerte y le tira del pelo con
fuerza.
“No
creo que estés lista para correrte aún”, le susurra Marcos
dejando de mover las manos.
Oh, no... mi orgasmo esta a las
puertas, ya viene, no pares maldito...
Maros al verla tan excitada
la coge de espaldas apretándola contra su pecho, vuelve a centrar
sus dedos en sus pezones, tirando, retorciéndolos, masajeándolos y
con los dedos de su mano izquierda toca su clítoris. Marta
aprieta sus piernas presionando su coño dando lugar a su orgasmo,
grita, chilla como una gata en celo, su coño esta chorreando
vaciándose de gusto.
El eco de sus gritos,
chillidos y susurros de placer resonaba por toda la casa mientras se
entregaban a esa pasión desenfrenada. Raúl y Marta sabían que
esto era solo el principio. La amistad que les unía desde
adolescentes se transformó en una amistad mucho más profunda y
ardiente.
Después
de ese episodio de sexo desenfrenado ocurrió algo que no esperaban,
ya os contaré
por
Mary Love
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