Relato erótico de una pareja de 70 años sobre el estilo de vida Swinger con otra pareja de 30 años que quieren iniciarse en ese mundo con ellos después de una cena romántica.
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La noche era propicia para una bonita velada aunque ya habia llegado el otoño, y la luz de la luna iluminaba suavemente el jardín donde se había preparado una cena romántica. Juan y Marta, una pareja de 70 y 68 años, habían decidido abrir su relación a nuevas experiencias y se sentían emocionados por la llegada de Laura y Miguel, una pareja de 30 y 34 años que habían conocido en Instagram sobre el estilo de vida swinger.
La mesa estaba elegantemente dispuesta con velas que parpadeaban suavemente, y el aroma de la comida casera llenaba el aire. Tras compartir risas y anécdotas, la química entre las dos parejas fluía por si sola. Juan, con su cabello canoso pero aún atractivo, intercambiaba miradas cómplices con Marta, quien lucía radiante con su vestido blanco y su pañuelo al cuello.
Después de la cena, decidieron pasar al salón donde la música suave, unas velas y baritas de incienso creaba un ambiente íntimo y propicio para la seducción. Laura, con su energía juvenil, se acercó a Juan y le susurró al oído un cumplido sobre su encanto. Marta sonrió al ver cómo la atracción crecía entre ellos. Miguel, por su parte, no podía apartar la mirada de Marta, admirando su belleza madura se la imaginaba siendo poseída por el .
Con unas copas de vino en mano, las conversaciones se tornaron sutiles y atrevidas. Fue entonces cuando Juan propuso un juego de preguntas atrevidas, lo que llevó a risas nerviosas y confesiones picantes. La pasión y el deseo aumentaba en el ambiente mientras las manos comenzaban a explorarse suavemente.
Finalmente, Marta tomó la iniciativa y sugirió que se mudaran al dormitorio. La emoción y el deseo de las dos parejas aumentaba mientras sin vacilar se dirigían a la habitación. Para Laura y Miguel era desconocido pero estaban deseando sumergirse en el estilo de vida swinger; lo desconocido les llenaba de adrenalina.
Una vez dentro, los cuatro comenzaron a desnudarse lentamente, dejando caer las barreras que habían mantenido durante tiempo que habían esperado conocerse. La piel arrugada de Juan y Marta contrastaba con la tersura de Laura y Miguel, pero en ese momento no había lugar para los tabúes.
La noche se convirtió en un torbellino de sensaciones: caricias, tocamientos, besos, felaciones entre emociones compartidas y susurros llenos de deseo. Juan con su maestría exploró el cuerpo joven de Laura mientras Marta disfrutaba del ardor apasionado de Miguel.
Juan tumbo en una parte de la cama a Laura con las piernas abierta mientras le acariciaba sus tetas le comia su coño haciendo especial incidencia en su clítoris. Laura gemía y jadeaba; no tardo en correrse y llenar la boca de Juan con su flujos vaginales.
La escena se repetía por parte de Mata con Miguel en el otro extremo de la cama, disfrutaba haciéndole una mamada a Miguel, y siendo acariciado por esas manos expertas; estaba super excitado con lo que Marta le estaba haciendo y al ver como su mujer era folla por un hombre mayor que el haciéndola enloquecer hasta el orgasmo. Su polla estaba rígida y crecida, Marta se sentó encima introduciendo ese falo dentro de su coño follado por miles y miles de veces y por diferentes chicos... y alguna mujer que otra. Los dos se corrieron a la misma vez.
Juan y Laura estaban disfrutando viendo la escena; cuando Marta descabalgó de encima de Miguel el coño le choreaba por las pantorrillas de la corrida que le había hecho su marido, para sorpresa de todos, Laura la tumbo de nuevo en la cama y le lamio todo su coño tragándose la leche que lo inundaba.
La conexión entre las dos parejas había sido maravillosa, y solo acababa de comenzar. A medida que la noche avanzaba, la inhibición se desvaneció por completo. Juan y Miguel, sintiendo la energía que los rodeaba, se miraron y sin necesidad de palabras, supieron que estaban listos para llevar la experiencia al nivel más atrevido.
Marta, conociendo a su marido observando la complicidad que estaba surgiendo entre ellos, sonrió y se acercó a Laura. Ambas compartieron una mirada de entendimiento sobre lo que podía suceder. Fue un momento lleno de confianza y curiosidad. Así, Juan comenzó a explorar el cuerpo de Miguel con delicadeza, mientras Marta hacía lo mismo con Laura.
El ambiente se llenó de gemidos, susurros y jadeos, a vedes suaves y tras veces mas sonoros mientras los cuatro se entregaban a la experiencia. Juan descubrió la juventud y energía de Miguel, disfrutando de cada caricia mutua. Al mismo tiempo, Marta y Laura conectaron en un nivel profundamente sensual, explorando sus cuerpos con ternura y pasión.
La habitación estaba impregnada de un dejarse llevar donde cada uno se sentía libre de expresar sus deseos sin juicios. La inhibición quedó atrás; lo que importaba era el momento compartido y la conexión genuina que habían creado juntos.
La escena se compuso, Miguel tumbado en una parte de la cama; Laura en el lado opuesto en la misma posición, los dos con las piernas abiertas para experimentar el placer ofrecido por el mismo sexo. Juan jugaría con la polla de Miguel y Marta jugaría con el coño de Laura
Solo eso, jugarian con sus sexos sin tiempo ni medida y sin llegar al orgasmo.
Durante una media hora que duro esa escena como si de una película porno se tratara, Juan le comía la polla a Miguel, y Marta hacia lo mismo con Laura. Los cuatros sumergidos en una borrachera de placer y emociones, y cuando estaban a punto del clímax cambiaron el plano. Juan se puso encima de Marta penetrando su pene en su coño, Laura no pudo resistirse y mientras Juan follaba a su mujer ella le acariciaba los testículos por detrás, gritaban y gemían los dos, al mismo tiempo que se vaciaban el uno en el otro. Mientras Laura le tocaba los testículos a Juan, Miguel le metía un vibrador pequeño por su culo en la posición suave, que Laura llevaba siempre en el bolso, al unísono él le acariciaba el clítoris, poniéndola a tono para ser follada.
Sin parar de correrse Juan y Marta, Laura le dijo a Miguel que se tumbara boca arriba con su polla erecta para clavársela dentro de su coño; Laura se sentó encima y con un movimiento seco y certero la metió hasta el fondo, su gemido fue como un trueno, no les dio tiempo de moverse a ninguno de los dos, estaban tan excitados que los orgasmos estallaron como fuegos artificiales, los dos se vaciaron, y esta vez Marta le lamio el coño a Laura saboreando el semen de Miguel.
Al final de esa noche mágica, todos se sintieron más cercanos no solo entre sí, sino también a sí mismos. Habían cruzado un umbral que les permitió explorar su sexualidad de maneras que nunca imaginaron posibles. Fue una experiencia liberadora que dejó a cada uno con un sabor maravilloso, una expresión en el rostro única y el corazón lleno de nuevas aventuras por venir.
Así terminó una noche inolvidable donde el disfrute del sexo no tiene edad y las almas libres encontraban su camino hacia nuevas aventuras, con respeto y sinceridad.
por Mary Love

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