María. una mujer madura, sola en su casa se pone cómoda para ver una película para adultos, a medida que las escenas se producen ella se pone excitada y comienza a explora su cuerpo alcanzando el orgasmo
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Era una noche tranquila y la lluvia caía suavemente contra las ventanas. María, una mujer madura de mirada intensa y una confianza inquebrantable, decidió que era el momento perfecto para disfrutar de una velada a solas. Se preparó un ambiente acogedor, desnuda con una manta que tapaba su cuerpo, con luces tenues y un Gin tonic se sentó en el sofá a ver una película para adultos en una plataforma de películas porno.
Mientras la primeras escenas de la película comenzaban, María sintió un cosquilleo de anticipación. Se acomodó en el sofá, dejando que la manta cayera ligeramente sobre sus piernas. Las escenas de la película la envolvió. Con cada escena que pasaba en la pantalla, notaba sensaciones y cosquilleo en su sexo.
Con un suspiro profundo, comenzó a explorar su propio cuerpo, dejando que sus manos recorrieran suavemente su piel. Se detuvo en sus pechos desnudos, disfrutando de su textura, la temperatura de su cuerpo aumentaba cada vez más. Sus dedos se movían con delicadeza pellizcando sus pezones, como si estuvieran aprendiendo como una novata.
La película avanzaba y las imágenes encendían aún más su deseo. María cerró los ojos por un momento, dejándose llevar por las sensaciones que la invadían. Su respiración se volvía más profunda y pausada mientras seguía acariciando sus tetas, sintiendo cómo cada caricia despertaba una oleada de placer.
Con cada toque, cada roce, se adentraba más en un mundo de sensaciones intensas. Su mente se llenaba de fantasías mientras el sonido de la película complementaba el ritmo de su corazón. Los gemidos en la pantalla del televisor resonaban en su interior, llevándola a un estado de éxtasis desbordante.
Finalmente, tendida y con las piernas abiertas acariciaba su gran clítoris, usando un dildo vibrador que lo estimulaba, al unísono con la escena de la película donde la protagonista es penetrada por su amante con su polla dentro entrando y saliendo al ritmo para provocarle el orgasmo, la chica gritaba, gemía, chillaba agarrándose a las sabanas haciéndola estallar en un orgasmo.
María, dejando se llevar, su mente imaginaba que era ella la que estaba siendo follada por aquel apuesto hombre y, esto aceleró su éxtasi llegando a desatarse un orgasmo como si un volcán erupcionara a través de su sexo. María sintió cómo todo su cuerpo por un par de minutos estallaba en una explosión de placer. Con un suspiro satisfecho se dejó caer sobre el sofá...
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Con la sensación de satisfacción aún vibrando en su cuerpo, María sintió que necesitaba más. La idea de intensificar su placer la atrajo como un imán. Se levantó del sofá, dejando que la manta se deslizara a sus pies, y se dirigió a su habitación, donde guardaba una pequeña colección de juguetes que había ido acumulando a lo largo de los años.
Al abrir el cajón, sus ojos brillaron al ver los coloridos juguetes que esperaban ser utilizados. Eligió uno de sus juguetes preferidos, elegante, suave al tacto y con varias posiciones de movimientos y vibraciones. Aquel juguete era una replica realista de 23 cm. del pene de un actor porno.
La promesa de nuevas sensaciones la emocionaba. Se quedo en la habitación puso el televisor para seguir viendo la película y se acomodo encima de la cama, encendió el juguete en una posición suave. El zumbido llenó la habitación mientras María lo acercaba a su cuerpo. Con cada movimiento, sentía cómo la anticipación crecía en su interior. Comenzó a explorar su piel una vez más, combinando las caricias de sus manos con las vibraciones del juguete. La mezcla era electrizante.
A medida que aumentaba la intensidad del vibrador, María dejó escapar pequeños gemidos que resonaban con el sonido de la película aún en marcha. Sus dedos de una mano recorría su sexo mojado y húmedo de arriba a bajo, estimulaba su clítoris; mientras, aquella polla replica de ese actor porno encontraba su camino hacia el interior de su coño para ser penetrada por ella. Cada cambio de ritmo y movimiento era como una chispa que encendía más el fuego dentro de ella.
La combinación de la estimulación manual y el vibrador la llevó a un nuevo nivel de placer. Sentía cómo su cuerpo respondía intensamente a cada movimiento, cada pulsación. Era como si todos sus sentidos estuvieran amplificados; cada caricia era más profunda y cada vibración más intensa.
Con el corazón latiendo con fuerza y el deseo apoderándose de ella, María se dejó llevar completamente por el momento. Las olas de placer comenzaron a acumularse en su interior, llevándola hacia un clímax inevitable. La explosión orgásmica fue intensa y liberadora, como si cada cada golpe de placer la vaciara entera, llegando a la eyaculación femenina
Después del torbellino de sensaciones, se quedo relajada en la cama con una sonrisa satisfecha y los ojos entrecerrados. Había explorado nuevas dimensiones de placer y había redescubierto su propio deseo. Esa noche no solo celebró su sensualidad; también abrazó su poder como mujer y disfrutó plenamente de su propio cuerpo.
por: Mery Love

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