Fran y Lisa habían estado hablando sobre llevar su relación al siguiente nivel, no estancarse solo al club swinger, querían conocer a otras personas en otros entornos. Después de muchas charlas íntimas y de compartir puntos de vista coincidentes, decidieron que frecuentar una playa nudista sería la forma perfecta de explorar su conexión y libertad sin ninguna barrera. La idea de despojarse de sus inhibiciones los llenaba de emoción.
Al llegar a la playa, el sol brillaba intensamente, y las olas susurraban en la orilla. Con un poco de nerviosismo, se quitaron la ropa, sintiendo la brisa acariciar su piel desnuda. El mundo parecía desaparecer mientras se miraban a los ojos, sintiendo una mezcla de vulnerabilidad y empoderamiento.
Mientras caminaban por la playa, conocieron a Alex y Sara, una pareja swinger que irradiaba confianza. La conversación fluyó con facilidad, llenándose de risas y miradas cómplices. Alex les habló sobre su estilo de vida abierto y las aventuras que habían tenido juntos. Fran y Lisa escuchaban fascinadas, sintiéndose cada vez más intrigadas por la posibilidad de una nueva experiencia.
Después de un rato, Alex y Sara invitaron a Fran y Lisa a su lujoso yate para una fiesta privada esa misma noche. "No hay presión", dijeron con sonrisas seductoras. "Solo queremos compartir buena compañía". Fran miró a Lisa con ojos brillantes; sabían que esta era una oportunidad que no podían dejar pasar.
Al llegar al yate, quedaron deslumbradas por el lujo del lugar. La música suave llenaba el aire mientras disfrutaban de cócteles exóticos. Con cada sorbo, la tensión se disipaba más, y las miradas entre las parejas se volvían más intensas.
A medida que avanzaba la noche, comenzaron los juegos entre las parejas presentes. Las risas se mezclaban con susurros provocativos, creando un ambiente cargado de deseo. Fran y Lisa se sentían cada vez más cómodas en su piel, explorando lo que significaba ser verdaderamente libres.
Con el corazón latiendo con fuerza, Fran tomó la mano de Lisa y le susurró: "¿Estás lista?" Con una sonrisa tímida pero decidida, Lisa asintió. En ese momento, supieron que estaban listas para explorar nuevos placeres juntas.
La noche continuó con caricias suaves y miradas intensas. Las parejas se fusionaron en un baile sensual donde los límites se desdibujaban. Fran y Lisa se dejaron llevar por la corriente del deseo compartido mientras experimentaban una conexión profunda con los demás.
Sara, sintiendo la pasión que emanaba de Lisa, decidió llevar las cosas a un nivel más intenso. Después de explorar los labios de Lisa y hacerla sentir deseada, se separó un momento para mirarla a los ojos. "Quiero que sientas todo el placer que mereces", le dijo con una sonrisa traviesa. Lisa asintió, ansiosa por dejarse llevar. Comenzó a acariciar suavemente el cuerpo de Lisa, sus manos deslizándose hacia su entrepierna metió su mano entre sus bragas y comenzó a tocar su coño húmedo y lubricado, deslizaba sus dedos a su coño, masajeando su clítoris con movimientos circulares antes de introducir dos dedos dentro de ella, su voz entrecortada por el placer. No te detengas —susurró, su voz ronca. —Folla mi coño, hazme gritar, su dedos dentro de ella provocaba ese ansiado placer, se corría retorciendo su cuerpo, gemía y jadeaba.
Sara, sintiendo que había llevado a Lisa al placer de una manera que la había dejado sin aliento, miró a su alrededor y vio cómo la atmósfera se había transformado en una mezcla de deseo y expectativa. La conexión entre todos era palpable, y su propio deseo empezaba a crecer.
Con una sonrisa traviesa, Sara decidió dar un paso más allá. "¿Y si llevamos esto a otro nivel?", sugirió mientras miraba a Fran y Alex con picardía. Ambos hombres estaban claramente interesados, y la chispa de emoción iluminó sus rostros.
Sara se acercó a Fran, mirándolo a los ojos con intensidad. "Quiero sentirte cerca de mí", dijo mientras se movía hacia él, dejando que su cuerpo se rozara con el suyo. Fran sintió cómo el deseo lo envolvía al escucharla, y su respiración se aceleró.
Al mismo tiempo, Alex no podía apartar la mirada de las dos mujeres. La idea de involucrarse en este juego lo excitaba enormemente. Sara, sintiendo la energía en el aire, decidió que era el momento perfecto para actuar.
Con un movimiento seductor, Sara tomó la mano de Fran y lo guió hacia un lugar más privado del yate. "Ven conmigo", le susurró mientras sonreía. Alex siguió de cerca, intrigado por lo que estaba por suceder.
Una vez en un rincón más apartado, Sara se volvió hacia ellos, sintiendo que el momento estaba cargado de electricidad. "Quiero que ambos me den todo su placer", declaró con confianza. La idea de tener a Fran por delante y a Alex detrás era algo que la llenaba de anticipación.
Fran tomó la iniciativa, acercándose a Sara para besarla apasionadamente mientras ella se dejaba llevar por sus caricias. Al mismo tiempo, Alex comenzó a acariciar su espalda y sus caderas, creando una sinfonía de sensaciones que hacía que el corazón de Sara latiera con fuerza.
Mientras tanto, Lisa observaba desde un rincón cercano, sintiéndose parte del juego aunque no estuviera en el centro de atención. El ver a Sara, despampanante, entregándose al placer con su marido Fran y Alex su esposo la excitaba profundamente; el deseo comenzaba a florecer dentro de ella nuevamente.
Sara se movía entre los dos hombres como si fueran parte de una danza sensual, disfrutando cada toque y cada beso. Con cada movimiento, su deseo crecía más intensamente hasta que finalmente llegó el momento en que pudo sentir cómo ambos hombres respondían a sus necesidades.
"¡Sí! Así es", exclamó Sara mientras dejaba que las olas del placer comenzaran a arrastrarla hacia un clímax inminente. La conexión entre ellos era electrizante; cada roce parecía intensificar la experiencia compartida.
Al ver todo esto desde su rincón, Lisa no pudo resistir más. El espectáculo frente a ella era demasiado tentador; su cuerpo comenzó a responder al deseo acumulado en su interior. Se dejó llevar por las sensaciones mientras observaba cómo Sara disfrutaba con Fran y Alex.
La atmósfera se tornó cada vez más intensa; los cuatro estaban inmersos en un torbellino de placer donde cada uno contribuía al éxtasis del otro. Sara finalmente sintió que estaba al borde del orgasmo cuando ambos hombres la llevaron al límite del placer. Sara era tanto la excitación que recibía que estaba salida de si.
No os detengáis chulos —susurró, su voz ronca de deseo. —Follar mi coño, putos, romperme mi culo sentir como se llena, hacerme gritar de placer, hacerme correr. ¡YA!...tomad...tomad... ¡Me corrooo!
El ambiente cargado de pasión resonaba con gemidos compartidos y risas suaves; todos estaban conectados en un viaje único hacia el éxtasis colectivo. Lisa no podía contenerse más y decidió unirse a ellos, buscando también su propio placer en medio del juego desenfrenado.
La experiencia era pura magia; un viaje hacia el éxtasis donde los cuatro disfrutaron sin barreras no solo del placer físico sino también de la conexión emocional que surgía en medio del juego compartido.
por: © Mary Love
Nota de la autora: "Las historias que cuento generalmente son salidas de mi imaginación. Otras, están inspiradas en vivencias que mis seguidores me mandan. Siempre respeto la privacidad cambiando nombres de personas y lugares donde han ocurrido esas vivencias.
Si te gustan mis historias compártelas con tus amigos, quizás les ayudes a salir de su rutina.
¡GRACIAS POR LEERME!

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