Pilar era una mujer de 42 años que conocí hacia ya dos años en la tienda donde venden audífonos, Pilar es una mujer muy sexi, con el pelo pelirrojo y ojos azules, y muy natural. Un día que conversamos con plena confianza el entre los dos, ella se sincero y me contó que hacia tres años que se había divorciado, su marido era un hombre frígido que casi nunca le apetecía hacer sexo, y que ella lo necesitaba. Un poco cohibido le dije: ¿Qué haces cuando te apetece?, me respondió, pues imagínatelo, y ahí quedo la conversación.
Cada cierto tiempo tenia que ir a regular los audífonos, pues estos se desajustaban de vez en cuando. Llame a Pilar para una revisión y me dio día y hora.
Llegó ese día y me disponía a ir a la cita con mi audiometrista, Pilar. Estaba un poco nervioso pero al mismo tiempo emocionado pues sentía una gran atracción sexual por Pilar, su cuerpo femenino lo alteraba cada vez que la veía. Había estado teniendo problemas con sus audífonos y sabía que Pilar lo atendería rápidamente. Al llegar a la consulta la vio sentada en su mesa con las piernas cruzadas, "pasa, pasa" le dijo Pilar con una sonrisa amable.
"Hola, Fernando, ¿Cómo estás hoy?" le preguntó Pilar mientras se levantaba para saludarlo. Su voz tenía un tono suave que resonaba en él.
"Hola, Pilar. Estoy bien, gracias. Solo un poco frustrado con mis audífonos", respondió Fernando, sintiéndose aliviado por su calidez.
Pilar lo llevó a una silla cómoda y comenzó a examinar sus audífonos. Mientras revisaba el dispositivo, Fernando no podía evitar notar la manera en que Pilar se movía; había algo cautivador en sus gestos y en la forma en que se concentraba en su trabajo. Su cabello caía suavemente sobre sus hombros y su blusa ajustada realzaba sus pechos y propiciaba que sus pezones se marcaban.
"Vamos a ver qué está pasando aquí", dijo Pilar, inclinándose hacia él mientras ajustaba los controles de los audífonos. La cercanía hizo que Fernando sintiera un escalofrío recorrer su cuerpo.
Mientras Pilar continuaba revisando los dispositivos, comenzaron a intercambiar algunos asuntos más personales. Se dieron cuenta de que tenían mucho en común: les gustaban las mismas películas, música y compartían un sentido del humor similar. La conversación fluyó con facilidad, y Fernando se sintió cada vez más cómodo.
En un momento dado, Pilar se acercó un poco más para mostrarle algo en la pantalla de su computadora. La proximidad hizo que Fernando pudiera percibir el delicado perfume de Pilar y sintió una atracción creciente hacia ella. Ella levantó la vista hacia él y sus ojos se encontraron; había una chispa entre ellos que no podían ignorar.
"¿Te gustaría probar estos nuevos audífonos? Son bastante avanzados", le ofreció Pilar, manteniendo el contacto visual durante unos segundos más de lo habitual. Fernando asintió, sintiéndose ansioso por experimentar esa nueva conexión.
Mientras Pilar le colocaba los audífonos, sus pechos rozaron una parte del cuerpo de Fernando, se le desabrocho un boton y dejo al descubierto uno de ellos, causando que ambos sintieran una corriente eléctrica entre ellos. Fernando podía sentir cómo aumentaba la temperatura en ese habitáculo; era como si estuvieran atrapados en un momento íntimo a pesar de estar en un entorno profesional.
"¿Cómo te sientes con estos?" le preguntó ella mientras lo miraba fijamente con rubor en el rostro. Fernando sonrió tímidamente pero no pudo evitar notar cómo los ojos de pilar brillaban de deseo.
Poco a poco, la consulta se transformó en algo más que una simple revisión médica. Ambos comenzaron a reírse y coquetear abiertamente; la conexión entre ellos era innegable.
Finalmente, al terminar con los ajustes de los audífonos, Pilar lo miró con una sonrisa pícara y dijo: "Creo que estos te van a funcionar muy bien... pero quizás deberíamos celebrar con un café después de tu cita".
Fernando sintió que su corazón se aceleraba ante la invitación inesperada. "Me encantaría", respondió sin dudarlo.
Ambos sabían que esta cita sería solo el comienzo de algo emocionante entre ellos; el ambiente estaba lleno de sensualidad y posibilidades.
Pilar, la audiometrista, había estado sintiendo una atracción creciente por Fernando durante sus citas. A lo largo de sus encuentros, la química entre ellos se volvió innegable. En su última consulta, Pilar decidió que era el momento perfecto para llevar su relación a un nivel más íntimo.
Pilar había planeado una cita especial en un acogedor restaurante de la ciudad, donde podrían disfrutar de una cena deliciosa y relajarse en un ambiente romántico. Sin embargo, su verdadera intención era llevar a Fernando a su apartamento después de la cena, donde podrían tener una velada privada y explorar su conexión más allá de las conversaciones y risas.
Después de disfrutar de una cena exquisita y un buen vino, Pilar lo miró a los ojos y le dijo: "Fernando, me encantaría seguir esta velada en un lugar más privado. ¿Te gustaría venir a mi apartamento?" La invitación quedó flotando en el aire, cargada de emoción.
Fernando sonrió, sintiendo un cosquilleo de emoción ante la propuesta. "Claro, me encantaría", respondió, sintiendo que algo especial estaba a punto de ocurrir.
Al llegar al apartamento de Pilar, ella encendió algunas velas y algunas varitas de incienso para crear un ambiente cálido y acogedor. La música suave llenaba el espacio, y sin mas preámbulos ella se desabrocho la blusa dejando sus pechos al aire ofreciéndole lo que el tanto deseaba desde hacia meses; él los acaricio, los besó, masajeaba sus pezones en circulo pellizcándolos suavemente. Pilar sentía ese placer que conectaba sus pechos con su vagina que comenzó a humedecerse.
Ambos sabían que estaban listos para dar ese paso decisivo. Pilar, con una mirada seductora, lo llevó hacia el sofá desnudándolo y dejando su polla al descubierto para disfrutar de su néctar; comenzó a acariciarla suavemente, la movía rítmicamente tocando con sus dedos su glande. Cuando ya la tenia bien grande y gorda se la metió en la boca. Pilar sentía que estaba a punto de estallar y bombear toda su leche, mientras su coño estaba a punto para ser follado por esa herramienta de placer.
Pilar iniciaba el acto final, quitándose su tanga se montó encima de el dándole la cara, agarro su polla y se la froto por su vagina, al momento la metió dentro y cabalgo hasta que el éxtasi fue tan desbordante que los dos se corrieron al mismo tiempo, llenando su coño con ese néctar que salía por la polla de Fernando.
Extasiados se abrazaron los dos, y se relajaron unos minutos. La noche estaba destinada a ser una experiencia inolvidable para ambos; Pilar lo había planeado todo para disfrutar plenamente de ese momento juntos en su refugio privado. Aun le esperaban sorpresas a Fernando.
por: Mary Love

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