Una joven estaba sola en casa, y buscando una pulsera que había perdido. Mirando en la mesita de noche en el dormitorio de su madre, al abrir el cajón vio un Satisfyer...
-------------
Era una tarde tranquila y la joven se encontraba sola en casa, disfrutando de la calma que le brindaba el hogar vacío. Mientras buscaba una pulsera que había perdido, su mirada se desvió hacia la mesita de noche en el dormitorio de su madre. Con curiosidad, se acercó y abrió el cajón, esperando encontrar el objeto que tanto ansiaba.
Sin embargo, lo que encontró fue algo completamente inesperado: un Satisfyer, elegantemente diseñado y reluciente. Se sorprendió al ver el juguete sexual, sintiendo una mezcla de sorpresa y excitación. Había oído hablar de él en conversaciones furtivas con amigas del instituto, pero nunca había imaginado que lo encontraría en casa.
La curiosidad pudo más que ella. Se quitó el pijama dejando su cuerpo expuesto, sentándose en la cama, sostenía el juguete entre sus manos. Con un ligero nerviosismo, lo encendió y sintió cómo las vibraciones comenzaron a recorrer el aire. Su cuerpo respondió instantáneamente a la sensación, un cosquilleo que la invitaba a explorar más.
Se recostó sobre la cama, dejando que su mente divagara mientras sostenía el Satisfyer pasándolo por su piel. La idea de usarlo le provocaba excitación y deseo de usarlo. Con los ojos cerrados visualiza en su mente como sus manos se convierten en un hombre imaginario: <<Lentamente, desliza el juguete por su cuerpo, por su cuello y bajando hasta sus tetas duras y firmes, —Sin sujetador, señorita Miriam. Me gusta, dice el imaginario. Con una de sus manos acaricia mi senos y con la otra se centra en los pezones que se yerguen al contacto con el juguete, sus dedos colaboran, los retuerce, estira de ellos produciendo pequeño dolor placentero que nos excita y que tanto nos gusta. —Mis pechos se elevan y se acomodan entre mis manos; los pezones se me endurecen aún más y en sintonía con mi clitoris este comienza a dar espasmos...>> . Cada toque era electrizante, como si cada vibración lanzara una descarga de placer desde sus pies a la cabeza.
Decidió ser audaz. Con un suave suspiro, bajó el juguete abajo, entre sus muslos, abriendo las piernas colocó el Satisfyer sobre su chochito rosado, abierto y con sus labios húmedos, concentrándose en su "micro pene"; un clitoris más pronunciado que la media de las chicas de su edad. La sensación fue abrumadora; las vibraciones se intensificaron consiguiendo una estimulación progresiva, el gusto aumentaba y de repente disminuía, de su garganta salían gemidos y jadeos desde lo más profundo, haciendo que su respiración se volviera entrecortada. Se arqueó hacia atrás y retorcía su cuerpo sintiendo cómo los golpes de gusto comenzaban a acumularse dentro de ella para estallar en un orgasmo.
Con cada pulsación del juguete, se fue perdiendo en un mar de sensaciones. Cerró los ojos y dejó que su mente viajara a lugares y momentos prohibidos; imágenes de pasión y deseo inundaron su mente viéndose envuelta en comportamientos liberales. Se imaginaba follando con ese profesor de química, o lamiéndole el coño a su profesora lesbiana de matemática.
A medida que cambiaba de posición —tumbada de lado, a cuatro patas luego boca arriba— cada movimiento intensificaba la experiencia. La joven no podía contener los gemidos de placer que escapaban de sus labios mientras el juguete cumplía con su cometido.
Finalmente, el cambió a la posición más fuerte e intensa de vibración la llevaba a vaciarse por su coño en un orgasmo pirotécnico. Apretando los muslos se revolcaba por toda la cama mordiendo y clavando las uñas sobre las sábanas. Fue tan potente el orgasmo que sintió como si su cuerpo viajará a otra dimensión.
Recuperándose lentamente del intenso viaje, sonrió al darse cuenta de que aquel juguete fuera capaz de provocar tal estado de placer, era un buen compañero de viaje. En ese momento comprendió lo valioso que era conocerse a sí misma y explorar sus deseos más profundos, reconociendo que en ese momento deseaba el contacto con la piel humana, ser follada y penetrada por un hombre.
por: Mary Love

Comentarios
Publicar un comentario