Soy Joaquina, de 42 años, tengo el pelo rojo con grandes ojos color marrón, mido 1,50. No sé si han oído que las chaparritas tenemos atributos en exceso, pues es verdad, y bueno, hoy quiero contarles lo que me sucedió hace un par de semanas, soy licenciada en enfermería y para llegar al hospital universitario donde trabajo debo tomar un tren cada semana el cual se demora casi 6 horas en llegar debido a la distancia.
Ese viaje para mí solía ser un martirio, pero esa semana extrañamente eso cambió y se volvió un lugar inolvidable.
Ese día conocí a un muchacho joven y apuesto, en ese mismo tren. Ese muchacho del que les hablo se sentó justamente a mi lado y comenzó a entablar conversación conmigo sin miedo alguno, según me dijo él era un estudiante de Medicina del mismo hospital, un rotante del servicio de cirugía... Me pareció un poco raro, pues no lo vi vestido como un estudiante. Aún así, no voy a negarles que el muchacho tenía labia, pero yo ya tenía experiencia en manejar a este tipo de hombres, pues tuve al menos 3 novios antes de casarme y casi todos con las mismas características.
Todos fueron amores que fracasaron, así que no había manera de que me la cuelen.
Pero tras conversar un rato con él, parecía algo distinto a otros. Pese a que yo trataba de alejarlo con mis duros comentarios durante ese viaje no pude lograrlo y se me pegó todavía más, y eso me pareció muy, pero muy interesante. Además, era un muchacho que utilizaba un lenguaje bastante refinado, pero eso sí, las miradas ni que se digan no apartaba la vista de mi cuerpo.
Y pues así en tan solo la mitad del camino yo ya estaba casi rendida a esa labia y a ese encantó que supuestamente no me iba a afectar. Lo pensé durante algunos minutos y debido a que él había logrado engatusarme, decidí darle la oportunidad de conocerlo mejor.
Pero por más increíble que parezca, este muchacho quería entrar a matar directamente. Me habló de ciertos gustos y fantasías que tenía y me las fue proponiendo durante al menos media hora. Debo reconocer que este joven muchacho era distinto a otros hombres, no hablaba vulgarmente, sino se expresaba de modo tan elegante que me fascinó.
Por otro lado, a mí me sorprendió raro hablar tan de frente de esas cosas, pues en mi juventud normalmente esperaba que al menos pasaran un par de meses para tener ese tipo de confianza con alguien, pero él era un completo desconocido que no andaba con rodeos, iba directo al grano.
Así que que, ¿Qué les puedo decir?, él me propuso tener un poco de acción en el último vagón. No sé si me entienden... Solo se levantó de mi lado y me dijo: "Te espero al final del tren!!, y lo dijo mirándome fijamente a los ojos.
No pude sacarme esa mirada de la cabeza, al levantarse lo vi más apuesto de lo que parecía... parecía alto, se le marcaban los músculos en los brazos y percibí su sabrosa polla entre su pantalón. Pero yo era una mujer integra que jamás accedió a ese tipo de locuras, al menos desde que estoy casada. ¿Cómo puede ser que aquel joven haya estado tan seguro de que podía irme con él en cuanto lo conocí?, y pues qué les digo...aunque crean que estoy loca mis piernas se movieron involuntariamente y me llevaron recorriendo el pasillo hasta el último vagón.
Justamente era temporada de lluvia y el paisaje era maravilloso para poder hacer algo tan loco como lo que me habían propuesto. Cuando llegué a donde habíamos acordado, me senté nuevamente a su lado y él me susurró al oído que no me iba a arrepentir.
Esperamos a que el tren avanzara un poco más, y ambos nos mirábamos como para comernos. Fue una conexión súper fuerte la que tuvimos y evidenciábamos el deseo por poder comenzar ya con lo planeado, cuando de pronto no pude resistir más y me fui directa a besar sus labios y a tocarle su polla por encima del pantalón. Él, de inicio parecía espantado, pero después se convirtió en ese hombre que había prometido. Arrancó todo de un tirón con una fuerza extrañamente medida, no sentí ninguna torpeza en sus actos, y cuando ya había iniciado a acariciar mis pechos, y levantándome la falda acariciaba mi coño entre las bragas, comenzaba a gemir de placer, y no era fácil contenerme.
Pero en el vagón de adelante había al menos 4 personas, y tuve que morderme los labios para no hacer ruido. Ese vagón se convirtió en testigo de mi vulnerabilidad por ese hombre joven, parecía un hechizo..., pero no había tiempo para pensar en eso, pues pronto llegaríamos a nuestro destino y esta decisión no hubiera valido la pena si no llevamos a cabo lo que habíamos planeado como se debe. Le desabroche el cinturón y le baje los pantalones, su polla estaba erecta y dura, la cogí con mi mano y comencé a rozarla entre medias de mi raja, con su capullo rozaba mi clítoris que hacia que este se excitara, mi coño estaba mojado y humedecía su polla, el sentía el calor de mi coño y gemía de gusto, cuando de pronto sentimos aproximarse a alguien al vagón. Ambos nos asustamos y solo me dio tiempo a agacharme...él sentado intento disimular...Era uno de los guías del tren, quien le preguntó si se sentía bien...él se puso muy nervioso, pero supo salir de la situación...Pero desgraciadamente el guía no se iba..., así que tuve que seguir de otro modo, y agachada como me encontraba comencé a hacer el trabajo con la boca...pues una buena comida de polla a los tíos les encanta.
Comencé a lamerla y chuparla como si fuese un helado, pasaba mi lengua por toda su longitud, y me paraba en su glande con suma delicadeza, ¡que maravilla!, como la estaba gozando al ver como él apretaba los labios para no gritar de placer, y cómo se le retorcían los los pies, pues bastaron unos segundos para que se vaciara de placer, con su polla en la boca exploto y me trague toda su leche que me sabia a néctar.
Terminando de correrse el revisor del tren se fue... el solo me levanto y procedió a decirme, gracias!!., y al mismo tiempo me pedía perdón, pues no pensaba que las cosas terminarían así, sino que quería que yo hubiera disfrutado más y me hubiera corrido, pero le fui sincera y le dije que ese era mi modo de disfrutar.
Ya que él se había mostrado sincero pero sin ser vulgar desde el inicio, le hice saber al final que aunque soy una mujer casada, no soy de esas que suelen follar a la menor oportunidad con nadie, pero esta vez fue distinta y accedí solo para probar si él decía la verdad en cuanto a sus presunciones o solo era un hablador.
No voy a negar que lo disfrute como no tiene ni idea, y lo que no le dije es que mientras le comía su polla yo me tocaba el coño y tuve un orgasmo al mismo tiempo.
Después de ese día volvimos a coincidir alguna vez, y nunca se pudo dar la posibilidad de repetir esa locura u otra de las que ese muchacho tenía en la mente.
Pero quien sabe lo que el futuro nos tiene reservado.
por: Mary Love

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