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Pasé un buen rato en un restaurante chino

 


Por lo que te voy a contar quizás pienses que soy una fresca, una lagarta ó peor aun, una puta, y en aquello en lo que me diferencio con esas que se anuncian el los periódicos es, que ellas cobran y yo no, me da igual lo que puedas pensar, yo no voy a cambiar de actitud, ni dejar de comportarme como lo hago, ni dejar de aprovechar un buen rato con alguien cuando tengo ganas de sexo.

-Ya he cumplido los cuarenta años, no puedo presumir de ser una mujer despampanante, sino mas bien del montón, eso si tengo unas piernas largas y bonitas y unas buenas testas, firmes retocadas por la cirugía. Mi cara es agradable, tengo una sonrisa provocadora, labios perfilados y carnosos con los que puedo chupar una polla bien gruesa. No hago gimnasia ni falta que me hace, por genética me conservo bastante bien.

-La mayoría de los tíos no le hacen asco a una mujer aunque esta les supere en edad.

-Os cuento mi ultima aventura:

-El viernes pasado tuve una aventurilla en un lugar publico con un chaval jovencito, por su apariencia no debía de tener mas de 20 años, cosa que después me confirmo.

-Todo sucedió cuando entré en un restaurante chino, cuando teóricamente habían cerrado la cocina, es lo bueno que tienen los restaurantes chinos, siempre te atienden y te dan de comer por mi tarde que entres. Me senté frente a una mesa donde estaba ese joven comiendo, por el atuendo que vestía supuse que tendría que trabajar de electricista o fontanero. Aquel chaval estaba para mojar pan y no dejaba de mirale, hasta que el se dio cuenta, cuando el se fijo en mí abrí la boca de un modo obsceno y empecé a hacer gestos de modo lascivo, mojaba mis labios con mi lengua, cogí un palillo me lo metí en la boca como si fuera un pene. El muchacho que no era tonto enseguida se percato que estaba buscando rollo, le pregunté si podía sentarme en su mesa con la escusa de que no me gustaba comes sola, asintió con la cabeza, y siguió sorbiendo fideos. Al sentarme a su lado le acaricié la pierna con la mano, como el no decía nada deslice la mano hasta su paquete con mucho descaro, el chico se puso rojo, pero no se quejo ni armo el escándalo, y como le crecía el bulto deduje que le estaba gustando.

-Pregunte a una de las camareras donde estaba el servicio de señoras y le dije al joven que me acompañara, de hecho podríamos haber follado en el comedor, no había nadie, tan solo un par de empleados que organizaban las mesa. En el servicio tampoco había nadie y estaba tan limpio que podríamos habernos revolcado por el suelo sin temor a ensuciarnos.

-Sin pensármelo dos veces agarre al chaval, le hice entrar en los urinarios y le empuje contra la puerta para evitar que alguien pudiera entrar. Le metí la mano entre la piernas, atreves del pantalón notaba que su polla crecía. El por su parte también tomó la iniciativa, con lo que me desabrocho la blusa para jugar con mis tetas, y lamer los pezones que estaban erectos y duros como dos peones de ajedrez, cuando mas caliente estaba me bajó la falda, me aparto las bragas metiendo sus dedos por la raja, mi clítoris también irguió mientras mis labios vaginales sentían sus caricias, umm, si el hubiera querido podría haber metido toda la mano dentro de mi coño. Como la cosa se estaba desmadrando mas de lo que yo en principio deseaba, pensé que una buena mamada le apaciguaría, me agache frente a el, le cogí el pene con mis dos manos y me lo llevé a la boca hasta que su glande toco mi garganta, saboree esa rica tranca y no me detuve hasta que se corriera y me llenara la boca con su semen.

-Luego que bajé los pantalones y los calzoncillos, y le toqué el culo y le magree los testículos y pasaba mi lengua por ellos, mes los metía en la boca y los lamia con mi lengua. El tío, se le volvió a poner dura en un instante y eso que aún le goteaba, yo me agache un poco para meneársela con mis tetas, su polla se puso nuevamente dura mientas con la lengua le lamia el glande, un trabajo del todo inútil pues volvió a correrse en mis labios a los pocos minutos; como no hay dos sin tres pensé que lo mejor sería apartarle de la puerta y llevarlo hasta la taza del bater para poder sentarme sobre el. Se sentó y una vez sentado se la masturbe hasta que pilló un buen tamaño y dura como una estaca, saqué el condón que llevaba en el bolso y con mi boca se lo coloque hasta los testículos, sin darme tiempo a reaccionar me arrime a el dando con mis tetas en su cara, cogí su polla con la mano y la dirigí rozando la raja hasta el agujero del coño, la metí en el, me moví rítmicamente de derecha a izquierda, de arriba abajo y no tuve que hacer mucho mas ejercicio para mantenerla dentro bien dura, la sentía como rozaba mis paredes vaginales, llegando hasta el fondo, haciéndome daño proporcionándome placer al mismo tiempo. Se volvió a correr con rapidez. El chico ya no tenia demasiado aguante...

-Ya se sabe, comerte un yogurín así es un placer, pero...así que ya no quería seguir trabajando más. Lo levanté de la taza del bater, me senté yo, abrí mis piernas subiéndolas hacia arrima con mis manos dejando mi coño bien abierto y el clítoris apuntando a su lengua, le dije: “mete tu cabeza y chupa hasta que me corra en tu boca”, el obedecía mientras yo iba instruyéndolo como hacerlo.

-Me lamió la raja del coño, me absorbía con su boca mis labios vaginales, el clítoris y metía sus dedos en la vagina al mismo tiempo. Me tenia súper excitada, yo me tocaba las tetas y me pellizcaba los pezones sintiendo un gusto delicioso. De repente su polla despertó nuevamente, se puso otra vez gorda y grande, me abrí más y me la metió por el coño provocándome una eyaculación femenina intensa, haciendo que mi cuerpo temblara como un flan. Viendo el cabrón en el estado de excitación que estaba se corrió de nuevo, esta vez dentro de mi coño.

-Estábamos exhaustos

-Nos vestimos, salimos de los servicios hasta el salón percatarnos de las sonrisitas de dos de las empleadas chinas. Pague la cuenta de los dos y nos fuimos...

por: Mary Love

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