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Hombre misterioso me seduce por un chat


Esta es la historia de Silvia Jesús, Ella reside en Elche, una ciudad que vive de la industria del calzado. Tiene 38 años, moderna, con cierto nivel social, con estudios universitarios de comercio exterior, y secretaria de dirección en Luchino Moda, -una empresa de calzado. Habla tres idiomas: 'Español, Ingles y Alemán'. En su vida profesional es una mujer realizada y se siente completa, pero en su vida personal siente que tiene que escapar del cajón donde se siente aprisionada, su vida sexual no es satisfactoria. Tiene pareja, pero nota que quizás a el su cuerpo no le atrae lo suficiente como para hacerla disfrutar lo que ella necesita; es una mujer dulce y linda de cara, pero algo rellenita, y se siente rechazada. Sueña también con experimentar sexo con una mujer y no le importaría que su pareja o la pareja de la otra chica participará. Ella sabe que su sexualidad no es plena, y para disfrutar de una vida sexual plena es consciente que tiene que mirar otros horizontes.
La historia comienza así…
...un día de octubre, convencida que tiene que explorar horizontes nuevos decide buscar por Internet en una página donde se publican anuncios de contactos, pues no quiere que lo que busca este en su entorno. 

Después de leer varios anuncios le llama la atención el siguiente anuncio: 
“BUSCO una mujer de mente abierta. Soy Marta mujer de 52 años, casada, y que por circunstancias mi esposo solo puede hacerme el amor con caricias, sus dedos y su su lengua. Cada vez que lame mi sexo se despierta en mi el deseo de hacerlo con una mujer, que mi esposo se siente en una silla y disfrute del espectáculo. Él si también te apetece puede incorporarse a nuestro juego erótico. Si te atrae la idea y quieres probar, ponte en contacto. Somos serios, discretos y buena gente. Escríbenos y hablamos..“

Silvia Jesús contesta al anuncio: 
"Hola Marta, he visto tu anuncio en.....y me atrae mucho la idea. Además, se te ve muy bien en la foto, eres muy guapa. Espero tu respuesta, gracias!.

Durante unos días se intercambian varios correos y al final se intercambian los teléfonos.
-Después de una semana intercambiándose mensajes Marta tiene que ir a visitar a sus padres, ya muy mayores, al otro extremos del pías, estará ocupada y le avisa que cuando llegue le gustaría verse con ella...  
-Pasan unos días de la marcha de Marta y Silvia Jesús y comienza mensajearse con Ferdinando, el marido de Marta. Se envían fotos y videos, con mensajes subidos de tono con los cuales ella se siente bien, esos mensajes le produce un estado de excitación inusual, dejándose llevar, inhibida por lo que le estaba pasando sigue hablando con su interlocutor 
-Le gusta, nota que su vagina comienza a mojarse y percibe la humedad en sus muslos... sus hermosos pechos se ponen duros y sus pezones erectos. 
-Así se lo hace saber ella a su interlocutor.
-Poco a poco, a medida que pasan los días va in crescendo ese contacto por Ferdinando -ella es una mujer ardiente y muy sensual, de vez en cuando desaparece durante algunos días, no se comunica ni dar señales de vida; pero cuando se encuentra en un estado de excitación no duda en enviar un mensaje para satisfacer su apetito sexual. Las conversaciones con Ferdinando la pone muy caliente y excitada, no duda en mandar fotos de sus pechos desnudos, algún video masturbándose hasta producirse un orgasmo, y en esos mensajes ella le dice: "deseo que mi coño pueda ser lamido por tu lengua, acariciado por tus manos y follado por tus dedos, que me hagas todo eso que me dices. 
-El sigue enviándole mensajes subidos de tono, y es tal su excitación que Ella llega a masturbarse en el baño de la oficina.
-En una de las conversaciones, él le propone entrar en un juego erótico mediante un encuentro físico, tocamientos y caricias, sin penetración, para satisfacer todas sus fantasías. A ella le gusta mucho la idea, pero no acaba de decidirse, tiene muchas dudas y miedos. Pero un día se arma de valor y, decide quitarse sus miedos y mantener una cita con Ferdinando, el marido de Marta, esa persona que sin tocarla la hace estremecer, consiguiendo sentir orgasmos como no siente con su pareja.
-Llega el día de la cita y con un "no" dudoso en su mente, pero con la seguridad que pasaría una buena velada, comenzó a arreglarse para aquel momento que después de tantas conversaciones parecía que se iba a producir. El nerviosismo estaba presente; ella tenía las ideas muy claras y sabia lo que quería, pero también era consciente de que estaba en  juego esa “moralidad” que de niña le inculcaron, y que ni ella misma se fiaba de lo que pudiera pasar en ese encuentro. 
-Él sin embargo, acudía a aquella cita con la intención de hacérselo pasar lo mas agradable posible, quería seducirla hacerle el amor y conseguir que en algún momento ella bajara su guardia para poder hacer realidad todas y cada una de las fantasías que rondaban por su cabeza desde hacia semanas.
- Silvia Jesús, frente al espejo se dio los últimos retoques a su bello rostro, cuidadosamente había escogido cada prenda que llevaría puesta, la ropa interior, un tanguita y un sujetador que dejaba traslucir sus pezones; la llevaba a juego, negra -porque sus deseo se decantaba mas hacia una tarde de pasión que a la posibilidad de no tenerla-, siempre la ropa interior para ocasiones así es y será negra. El vestido abotonado tenia un pronunciado escote que realzaban sus dos grandes y preciosas tetas, que dejaba entre ver la aureola de sus pezones, y como no, unos zapatos de diseño de los que fabrica la empresa donde ella trabaja.
-Nerviosa condujo su auto hacia el lugar acordado, en su cabeza le rondaban las conversaciones que había mantenido con Ferdinando por WhatsApp, que tan solo pensar en ellas se ponía enseguida mojada. También pasaban por su cabeza las situaciones que se podían dar durante el encuentro, las cuales mientras conducía las repasaba mentalmente una a una para saber cómo reaccionar en caso de que se produjeran… pero todas terminaban en el mismo pensamiento: "me dejare llevar y voy a disfrutar, es lo que quiero experimentar y salir de ese encajonamiento".
-Él, aguardaba su llegada en el lugar acordado , elegantemente vestido para la ocasión, pero de sport, no quería darle una formalidad extrema al encuentro y hacer que ella se sintiera incomoda. 
-Los nervios se evidenciaban en sus manos, sudorosas y sin dejar de frotarlas una con otra, mientras la espera se hacía cada vez más larga hasta que por la esquina de la calle aparece ella, con un paso firme pero apresurado, conocedora de que llegaba unos minutos tardes.
-Disimulando, se intentó secar lo máximo las palmas de las manos conforme ella se acercaba -una sonrisa vergonzosa se le dibujaba en su cara esperando ese momento del primer saludo en persona, con esa mujer que tantas conversaciones había tenido por WhatsApp. En su cabeza sobrevolaba el pensamiento si besarla en la boca, pero lo pensó mejor y no cometió esa osadía, ya frente a frente y a un palmo uno del otro se saludaron con un beso en la mejilla, y a cada uno le llego el aroma de sus perfumes, inundando cada parte de sus pituitarias.
-Después de una breve charla entraron en una cafetería para tomar un café y relajar los nervios, él le cedió el paso para que ella entrara, mientras una de sus manos rozó su cintura, gesto que ella apreció y agradeció inmediatamente. Al llegar a la mesa, retiro la silla donde ella se sentaría y la ayudo a colocarse correctamente -él se sentó en su lugar y esbozando una sonrisa diciéndole: "estas muy bonita y me encantas".
-Entre miradas, gestos y roces de las manos, la velada fue avanzando y cada uno se encontraba más cómodo y a gusto por momentos, la complicidad y el feeling hacían acto de presencia cada instante y la química entre ambos era palpable. Ella desplegaba sus encantos, dejando leer entre líneas lo morboso de la situación. Él mientras tanto hacia todo lo posible para que ella se sintiera bien y aflorara deseo carnal. Las risas, las anécdotas que se iban contando eran la mejor excusa para poder reír y así ir soltando los nervios, nada era grosero, nada era forzado y nada era obligado, todo fluía y por minutos comenzó a hacerse presenta un estado de excitación, los ojos de ella se pusieron brillosos, y él su pene crecía dentro de su pantalón. Después de tomar un café con un pastel de fresa ella y uno de chocolate él, decidieron marcharse del lugar, cortésmente volviendo a abrirle la puerta y esta vez la agarró por la cintura bajándola lentamente por sus glúteos…
-Ya había anochecido, pues era invierno. Caminando sin prisa en dirección al aparcamiento donde estaba el coche de ella y mientras seguían con la charla, al entrar en el aparcamiento él no pudo reprimirse más, y sin un previo aviso la sujeto por sus caderas y metiendo su mano por sus nalgas la beso apasionadamente; a ella le subió un hormigueo desde la boca del estómago, cogió su cabeza con las dos manos y se fundieron en un beso apasionado, profundo y deseado, al terminar se miraron y rieron diciéndose el uno al otro porque habían tardado tanto en mantener ese encuentro. 
-Ya en la puerta de coche y después mas besos, tocamientos y caricias la ayudo a sentarse en su auto y le preguntó: "¿segura que quieres irte a tu casa y no realizar las fantasías que tantas veces hemos hablado por WhatsApp?
-Ella en un mar de dudas no le contesto a  la primera, lo miro y le dijo: "Será lo mejor que regrese a casa". Él, un poco decepcionado, asintió con la cabeza, le dio un beso y cerró la puerta del coche -con las manos en los bolsillos comenzó andar alejándose en dirección hacia donde había aparcado; cuando llevaba varias decenas de metros recorridos hacia el aparcamiento, notó como un coche paraba a su altura, miró, y vio que era ella que bajando la ventanilla le preguntó: "¿Dónde dices que podemos realizar esas fantasías?" 
-El se metió en el coche y los dos se dirigieron a ese lugar.
Llegaron al sitio donde Ferdinando le decía que la llevaría, era un Sex Shop con cabinas privadas para ver una películas para adultos y allí dar rienda suelta a las pasiones y deseos sexuales. El lugar era discreto y agradable, un aroma limón invadió su nariz y el nerviosismo era tangible, ahora, a quien le sudaba las manos era a ella, el la invito a pasar al reservado, y sin mas dilación, comenzaron a besarse como dos adolescentes, pero con la experiencia de dos adultos, al entrar en el habitáculo una luz tenue iluminaba toda la estancia, la sensualidad y el erotismo lo llenaban todo. 
-Él desabrochó varios botones de su vestido metiendo sus manos por el sujetador y sacando sus tetas, le coge sus tetas, y los pezones yerguen bajo su tacto. Le pellizca con sus dedos los pezones con fuerza y su cuerpo se retuerce convulso contra el suyo. Jadea por el exquisito y agudo dolor placentero. Lo nota pegado a ella. Gime y le tira del pelo con fuerza.
-Esta a punto de correrse -no creo que estés lista para correrte aún, le dice él  
-Comenzaron a visionar esa película que tanto ella deseaba ver, dos chicas comiéndose el coño y fallándoselo la una a la otra. 
-Por un rato estaban sentados juntos en paralelo. Ella le dijo: “saca tu polla y tócala que yo te vea mientras yo me toco mi coño”, así, tocándose y jugando cada uno con su sexo estuvieron mas de 10 minutos. Viendo la pelicula mirando como ella se masturbaba hizo que él parara de tocarse para no correrse. Ella seguía masturbando su coño a punto de correrse...
-En el momento de estar a punto de producirse ese estallido de placer, ella le pidió que se pusiera de rodillas y metiera su cabeza entre sus muslos carnosos y prietos, lamiera la raja de su vagina mientras ella tocaba su clítoris. En el momento más álgido ella alargó su mano para coger la mano de él y llevarla a uno de sus pechos para pellizcar su pezón y producirle ese dolor placentero que tanto le gustaba, mientras, ella al unísono se pellizca el otro pezón.  Se retuerce convulsamente de placer, los gemidos y movimientos eran cada vez mas intensos hasta producir el estallido del gusto, experimentando un temblor desde los pies hasta su cabeza, a el le ponía muy excitado ver aquella explosión de placer que no paraba, se corría una y otra vez.
-El, lamiendo su vagina degustaba y se tragaba sus corridas. Después del ultimo orgasmo ella se sienta encima de él, dándole la espalda, para que le besara el cuello y mordiera flojito el lóbulo de las orejas -que con sus manos acariciara sus pechos duros y pellizca levemente sus pezones erectos como garbanzos. 
-Ella percibe con nitidez la sensación en la entrepierna, y gime.
-¿Quieres que te haga correr de nuevo así? le susurra él.
-Si, pero quiero que me veas como me lo follo yo con un dildo -en esa postura se follaba su coño con un dildo que sacó de su bolso, mientras se lo metía y sacaba se lo ofrecía para que él lo chupara degustando el sabor de sus fluidos. En esa postura se corrió otras dos veces, ocurriendo lo mismo que antes, un temblor que estremecía todo su cuerpo.
-El no aguantaba más, su pene estaba erecto como una estaca, ella percatándose del asunto se puso en cuclillas frente a el, bajandole los pantalones le abrió las piernas y comenzó a meterse sus testículos en la boca, con su lengua los masajeaba dentro de su boca, mientras que con su mano masturbaba su pene, suave y muy delicadamente, ella seguía tocándose su coño y deslizando su dedo hacia su culito, produciéndole una sensación inusual a lo que había conocido hasta el momento, mientas él seguía acariciando sus tetas y pellizcando sus pezones erectos, era consciente que mucho mas tiempo no podría aguantar con aquel dildo metido de nuevo en su coño, se iba a correr una vez más, no pudo mas y vacío de nuevo. 
-Ferdinando estaba súper excitado y solo le basto que ella metiera su polla en su boca para producirle una gigantesca corrida, sin sacarla se estaba corriendo en su boca, saboreo y se trago toda la leche que aquel pene descargó en su boca. 
-Esto le produjo a ella tal excitación que alcanzó un súper orgasmo, orinándose encima.  

Tanto El como Ella quedaron exhaustos, ella le dijo a El: “Bendita esa maravillosa duda. Los dos se vistieron y salieron del Sex Shop a comer algo para reponer fuerzas.

por: Mary Love


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