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Experiencia en un hotel nudista


Experiencia en un hotel nudista

Soy Encarna, ¿os acordáis que os conté mi historia con Marie, aquella chica que conocí en un “Pub Caníbal” cuando acompañe a mi amiga y compañera Beatriz a celebrar su recién divorcio?

Desde aquel día se ha despertado en mi mas deseo de sexo, y junto con mi esposo Nando nos hemos adentrado en el mundo Swinger desde hace un año hemos asistido a una fiesta que otra de gente liberal hemos intimado con algunas personas.

El otro día vi por Instagram que se anunciaba unas actividades en hotel exclusivo en un paraje casi desértico, esta en Almería. El hotel es solo para gente nudista y liberal que quieran practicar sexo libre con intercambios, solo se admiten parejas desde los 18 años hasta los 90 años.

Se lo comente a Nando y que me apetecía ir y experimentar cosas nuevas. Mi esposo tuvo conocimiento de mi experiencia con Marie y no le importó cuando se lo conté, es mas, me dijo, querida hemos trabajado como burros, criado hijos y ahora ya estamos jubilados, así que para el tiempo que nos queda en esta dimensión probemoslo todo, eso si, sin hacer daño a nadie, ni que nos lo hagan a nosotros.

Llamé al hotel he hice las reservas para dentro de dos semanas.

Al llegar al hotel nos registramos, el registro se hacia en la parte sótano del hotel donde no habían gente desnuda. Al Terminamos de registrarnos subimos a nuestra habitación por otro pasillo donde estaba los ascensores que subían a vestíbulo de la zona nudista, nos desnudábamos, duchamos y guardamos toda la ropa en el armario, ni que decir que todas las dependencias de hotel eran nudista, solo que los roces entre nosotros se hacían sexuales y cualquier momento era bueno para tocarnos y besarnos con pasión. Pasión que a veces terminaba con los dos encima de la cama, el sofá, o en la terraza, o con alguien que se apuntaba al acción. Daba lo mismo era una masturbación comiendo la polla, o comiendo el coño, que un polvo completo.

Encarna estaba desatada desde su primera experiencia con Marie, que por cierto, cuando me conto esa experiencia me puso tan caliente que follamos como locos, nunca había sentido a si a mi mujer, las cosas que me hacia y las veces que se corrió. A mi me gustaba y deseaba que fuera así, yo me dejaba llevar por ella.

La primera noche en el hotel Encarna bajó de la habitación -pues había subido a refrescarse un poco, eso me dijo-, con las manos detrás de la espalda como si escondiera algo.

Yo estaba sentado en un sofá en una salón del hotel esperando que Encarna bajara mientras leía en mi móvil mi correo electrónico, habían algunas parejas mas, una jovencita y tres o cuatro de mediana edad. En esa estancia solo había sofás para sentarse con mesitas de centro (todo montado con mucho gusto), conté 12 sofás acomodados en todas las direcciones, en una de las esquinas había una barra redonda con una camarera desnuda por si querías tomar algo, la televisión puesta en un canal porno. A la derecha mía había una pareja como de unos 50 años, -yo estaba embobado mirándola- el estaba sentado y ella recostada usaba su muslo como almohada, alargaba su mano y le acariciaba su pene, el le masajeaba los pezones. Ni que decir tiene que me estaba poniendo cardíaco.

Encarna sacándome de mi embobamiento me dice:

-Haber Nando si sabes lo que traigo.

-Pues no lo sé. Pueden ser muchas cosas.

-Es algo sexual. Y es para ti.—Respondió con cara de pilla.

No me dio tiempo a responder. Se puso de rodillas entre mis piernas y comenzó a lamer mi polla, que al presenciar la escena en el sofá de alado la tenia erecta, se la llevó a la boca mientras acariciaba mis testículos y me rozaba con su dedo mi ano.

Lubrico mi polla con una crema especial sabor a cereza y cuando la tuvo como ella quería, me enseñó lo que llevaba detrás de la espalda.

-Era la replica de la vagina de Alina López, una actriz de pelis porno.

-Te la compre en un Sex Shop (tienda erótica) de Alicante, y te traigo a Alina. Para que te dé placer.

Con mi polla dura y gorda la llevó la vagina replica de Alina López.


Entonces empujó, viendo cómo entraba suavemente y desaparecía. Lo hizo muy despacio, centímetro a centímetro, una vez que estuvo dentro, la sacó y empezó un movimiento rítmico de sube y baja, susurrándome al oído: “cierra los ojos y piensa que estas follando con Alina”. Con sus movimientos rítmicos consiguió que me corriera dentro de esa replica de silicona del coño de Alina diez minutos después. La chica del sofás se había subido encima de su pareja, veía como la polla del chico salia y entraba en su lindo coño, se oía gemir y las nalgadas que el le daba en los cachetes de su redondo culo, esa escena también contribuya a mi corrida rápida.

Mientras mi esposa me masturbaba con aquel juguete, lamia y masajeaba mis testículos de una manera deliciosa llegando con el dedo índice hasta el ano, acariciando sutilmente la entrada. Había otra la pareja jovencita justo sentada enfrente nuestra viendo la escena se pusieron cachondos, el le abría las piernas y se dispuso a lamerle el coño a su chica. Se oían los gemidos y los susurros de placer de la joven, y en pocos minutos se corrió retorciendo su cuerpo en el sofá.

Me encanta la nueva Encarna, liberada y desinhibida. Ni comparación con la Encarna de hace seis meses atrás. Una mujer apática y sin ganas de disfrutar.

El haber descubierto el mundo liberal y la experiencia vivida con Marie en aquel Pub, la estaban ayudando a ese cambio. Estaba muy motivada y quería ser el motor para que en nuestra ultima etapa de vida disfrutemos juntos a tope. Estábamos entrando en un mundo en el que salir a ligar era la culminación a las fantasías que todos tenemos en nuestra intimidad y que en contadas ocasiones es abordado por las parejas. -¿Que hombre o mujer en alguna ocasión no a contemplado en su soledad mas intima incorporar a una tercera persona a su relaciones intimas? ¿Que hombre o mujer bien casado y sin problemas en su relación, en algún momento de su vida no le hubiera gustado que otra persona la hubiera satisfecho?- Ahora, a nuestra edad madura nos gustaban los clubes y pensamos en que esa es la mejor manera de interactuar con otra personas, aunque seguíamos buscando también en nuestro entorno candidatos y candidatas para jugar.

En el hotel había varias salitas con cuatro sofás amplios y muy cómodos, mullidos y con varios cojines, iluminada con una luz fría tenue, música relajante y un televisor. Fuimos a una de esas salitas donde Encarna había seleccionado para ver una película en uno de los canales porno disponibles en el hotel, yo subí un momento a la habitación a refrescarme un poco, cuando baje llegué al estancia se oían los gritos de una mujer a la que parecía que estuvieran matando.

-¿Has puesto una película de crímenes? Baya tela como grita.

-Si parece que la están matando. ¡Tela marinera!

Cuando me senté en el sofá, vi lo que Encarna había buscado para esa noche la película “Polla grande negra”.

-¿Tu quieres una polla así?— Le pregunté a Encarna.

-Sí!. Ahora pagaría por un tío que tuviera una polla de ese tamaño, -y no desmerezco la tuya cariño pues el tamaño para hacer gozar a una mujer no importa, pero si me apetece un buena herramienta de placer así de grande, ese debe medir como 30 cm. Unos 15 de grosor, que maravilla. Nando, tu sabes que mi coño es fácil en dilatar, se adapta a todos los tamaños. Y si pudiera ser, quiero que tú te sientes en una silla delante de la cama a ver cómo me folla, y como una polla así le da gusto a mi coño.

Mira cómo me has puesto, Encarna.

Mi polla estaba a punto de explotar y tenía ganas de follarme a Encarna. Pero antes, quería dilatar su vagina. Ahora vengo cariño, ¿Dónde vas?- me pregunta Encarna, ¡sorpresa!. Sigue viendo la peli, y ponte cachonda que a hora vengo. Subí de nuevo a la habitación. Bajé con el dildo gigante y el bote de lubricante dilatador que yo también había comprado para esta ocasión, sin ella saberlo.

Cuando bajé, María estaba con las piernas abiertas tocándose su coño y con dos dedos dentro de su huequito.

-Mira que te he comprado yo también.


Era una polla de silicona realista de Jonh McGregor un negro actor porno americano. Y lubricante al agua para no irritar su partes sensibles, entonces la cogió y se levantó del sofá. Se puso lubricante en todo su coño, embadurno aquel pollón con la mano y se puso delante de la mesita de centro. Fijo la ventosa de la polla en la mesa y se puso de espaldas a mí. Sujetó la polla de silicona y la aproximó a la entrada de su coño; mientras en la película una chica rubia era follada por una polla más grande que su brazo, Encarna se fue dejando caer sobre ella, engullendo sus treinta centímetros.

¿Nando, así te gustará que me lo follé?

Yo estaré haciéndome una paja. Si te veo así, igual me corro al insistente.

-Te correrás cuando yo te lo diga. Porque después de que me habrá bien el coño, tienes tu que entrar dentro de mi túnel.

No me dio tiempo de comenzar a masturbarme, en ese momento entró en la sala a la parejita joven que estaba en el salón sentada enfrente nuestra, ella se hecho encima mía y comenzó a besarme -como te llamas le pregunte, mi nombre es María y mi pareja es Ramón. Yo soy Nando y mi esposa es Encarna, encantado de conoceros, lo mismo dijeron ellos. Después de las presentaciones, me pregunto María, ¿Puedo seguir?, si claro le dije. Mi fantasía es ver a un hombre maduro con la edad de mi padre verlo gozar conmigo, sentir su leche caliente en mi coño, y que me haga gozar, yo tengo 20 años y Ramón 22.

Me reclinó para atrás en el sofá, se arrodilló encima mía, cogió mi polla y busco con ella su agujero, al no ser una polla excesivamente grande entro por su canal como el hilo por el agujero de una aguja, además que estaba super lubricado y mojada lo que facilito la penetración. Al tenerla enfrente me di cuenta que sus tetas eran pequeñitas, cabían en mi mano, pero su aureola era negra y sus pezones duros somo una canica, Uf!, eso me ponía a cien, tener una niña a mi mercé. Mientras María se movía con mi polla dentro de ella me besaba apasionadamente salivando mi boca y mi lengua, bajaba su boca a mi pecho y me mordía con mucha habilidad mis pezones. Su olor era fresco y lozano- sigue María no pares, haz que muera de gusto.

Encarna seguía jugando con su dildo, entonces el chico de 21 años, Ramón, la pareja de María se puso delante de Encarna mientras ella se follaba aquella replica y con su polla en la mano le daba en sus exuberantes tetas, rozando también los labios de su boca con la punta de su capullo, ella abrió su boca y la lamia con destreza, dándose cuenta que aquel aparato de placer crecía extraordinariamente- madre mía era como el dildo que tenia alojado en su coño; no era negra pero era del mismo tamaño. Encarna se saco su coño aquella replica, pidió a Ramón que se pusiera en la misma posición que su marido, el obedeció y ella comenzó a chupar aquella golosina, suave, con delicadeza, centímetro a centímetro gozando de la sensación que le producía.

Cuando tenia la polla del chico bien dura, grande y gorda se sentó sobe el hincándola en su delicioso coño; no le costo trabajo, su coño había dilatado bien con la replica de la polla del negro americano. Las tetas de Encarna le daban en la cara a Ramón facilitando que este le lamiera con ansias sus grandes y duros pezones.

Ramón y mi mujer estaban frente a María y a mí, en el sofá de enfrente. Encarna empezó a subir y bajar. Yo solo veía su espalda y como esa pedazo de polla desaparecía entre sus nalgas. Como sus labios vaginales se salían hacia afuera cuando subía y como se metían hacia adentro cuándo bajaban. Igual que cuando estuvimos con Mario.

Las medidas de la polla eran bastante similares. Aunque la polla de Ramón, me daba la impresión que era algo más grande, parecida a la replica del actor porno americano.

Encarna gritaba y gemía como una perra, ella hablaba mucho cuando estaba en éxtasis, decía doblando su cabeza y mirándome, Nando cariño, pronto me voy a correr, no dejes de mirarme, quiero que veas y sientas como otro macho me hace venir el gusto- amor ya puedes correr cuando quieras y culmines con María, hagámoslo los cuatro juntos.

Ramón, cuando te corras no saques tu polla de mi coño, a mi edad no me puedo quedar preñada. Encarna no tardaría en vaciarse, mientras yo también estaba a punto de vaciarme. María estaba también a punto, me decía susurrándome al oído: “cuando te corras no la saques, échame tu leche dentro, tomo pastillas y no hay problema”- María gemía, gritaba y se vaciaba como una perra pues sentía el calor de su orgasmo -me corro...no pares, no pares Nando, decía. Encarna, al oírla también explotó, ahora me viene me vengo como una perra Ramón, no la saques, no la saques que te juro que te mato. Encarna estaba desatada. Ramón se estaba vaciando también dentro del coño de Encarna entre sollozos y gemidos mas silenciosos, la leche llenaba ese pozo de placer hasta derramarse por los lados chorreando el semen por todo el culo. El orgasmo que le estaba produciendo el chaval a Encarna era como un terremoto en su cuerpo, el epicentro estaba en el interior de su vagina, temblaba como un flan, su orgasmo era descomunal. Al oír a Encarna gritar como se corría, Nando también culmino dentro de María, agarrando con sus manos sus chiquitas tetas, la lleno con su leche.

Los cuatro acabaron exhaustos, cada uno en una posición, menudas corridas.

por: Mary Love

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